Ha llegado la hora ...

¡Todos a improvisar!

lunes, 9 de junio de 2014

Al otro lado de la cama

Siente como se estimula su cuerpo, no siente los pies pero tiene fuerza aún para abrir los párpados, sentir sus hombros, los motores de sus brazos, que acomodan la almohada para así conseguir tres segundos de ignorancia, esa ignorancia autómata que le hace cerrar los ojos y caer en el tópico de los cinco minutos, pero son tres segundos, hasta que empieza a reaccionar su cuerpo. Empieza a mover los pies, reacomodar su almohada y creer que no levantaría nuevamente los párpados pero ya no hay marcha atrás. Los abre, sin saber por que, observa su mesa noche, con su adorable lámpara, detrás un minipuff, adaptado a su diminuto trasero en el que ahora reina un osito de peluche que sin embargo, a estas horas parece un salvaje rey vikingo que descuartizará a todos los peluches del reino. Es ahí cuando el miedo invade y el poderoso cerebro, pieza vital de la evolución humana, ha conseguido desarrollar una respuesta a la altura de ella, darse la vuelta y mirar a la pared. ¿Atónitos? No deberíais, al fin y al cabo el cerebro solo tiene seis años y su instinto es ya genético. No importa pues cuando se necesita compañía para recuperar ese sueño perdido solo tiene que coger dos dedos y dejar que su imaginación haga el resto, creando caballeros y guerreros que salvan a una princesa, piratas que buscan islas donde esconden su tesoro y luchadores de karate que dan sus mejores patadas, para caer en un dulce sueño, en el episodio dos de lo que su miedo había empezado en el otro lado de la cama.