Me siento tan hundido, tan desolado, no puedo apoyarme en nadie. Que estés en mitad de clase y durante veinte minutos balbucees, guardándote las lágrimas, y que cuando tu amigo te pregunte le digas que no, que este tranquilo, es que me estoy partiendo el culo por dentro de algo que recordé y solo puedas contarle la misma historia que le has contado siempre y que el aun se ría y tu solo puedas fingir. Todo se hunde poco a poco en las tinieblas.
Los antiguos te quiero que me daban hace apenas dos semanas me alegraban el corazón y hoy me lo resquebrajan en trocitos muy pequeños que no dejan de consumirse. La muerte ha vuelto a tocar a mi puerta, indirectamente, no la conocía mucho pero el simple hecho de su ausencia me rompe y me traslada al peor de mi pasado.
Necesito ayuda, y solo tu puedes proporcionármela...
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